N. presenta un nuevo aforismo de Igui
La inacción llega al encontrar confort bajo una máscara.
N. presenta un nuevo aforismo de Igui
La inacción llega al encontrar confort bajo una máscara.
N. presenta un nuevo relato de BaNG
Con o sin permiso de Don Platón, en este preciso momento es mi alma la que tiene a mi cuerpo encarcelado. Esa alma que me tiene aquí, deliberando sobre las teorías de ese que me hubiera repudiado por poeta mientras que mi vejiga pide a gritos un escusado pero mi mente y mi espíritu piden las teclas y Platón, Platón me recalca la supremacía de las segundas.
A la chingada, Don Platón, ¡quiero mear!
Prometo que le solté; si no soy un cerdo, aunque confieso que a veces dejo ahí mis cositas para ahorrar agua. Ya ven cómo está la situación.
Me tienen aquí de regreso, con Platón, mi alma, mi mente, que son grandes ¿verdad señor Descartes? Sin ellos no sabría que soy, aunque confieso que cada vez que mi cuerpo duele me siento bien, muy bien; siento que vivo, siento mi respiración. ¡Ay, cómo me dan ganas de revivir a Descartes y decirle cuánta razón tenía y cuánto le faltó aplicar la razón a su cuerpo para que yo deje de hablar y camine a la cocina por un vaso de agua! El cuerpo exige agua pero yo sé, yo sé Platón que mi alma es mejor, que mi razón lo es todo, que sólo por ellos soy.
¡Qué rico, ese vasito de agua estuvo de maravilla!
¡Chingada madre, esto es un círculo vicioso! Voy a tener que ir otra vez. Desperdiciaré agua de nuevo y mis nietos vivirán en un mundo horrible, café o gris yo qué sé. Será mi culpa por tomar agua y hacerle caso a mi cuerpo y no a mi alma.
¡Ay, chinga tu madre pinche Platón!